
La elección entre AHA y BHA va mucho más allá de si tienes arrugas o acné; depende de un diagnóstico contextual que incluye tu clima, la dureza del agua y tu tolerancia individual.
- Los AHA son ideales para texturas y manchas en pieles secas, pero requieren máxima precaución con el sol, especialmente en el clima español.
- Los BHA son la mejor opción para poros y acné en pieles grasas, siendo crucial su correcta frecuencia de uso para no dañar la barrera cutánea.
Recomendación: Antes de comprar, evalúa tu entorno y estilo de vida. Empieza siempre con la concentración más baja posible y sigue un protocolo de seguridad estricto para evitar la irritación.
Adentrarse en el universo de los ácidos exfoliantes puede parecer tan complejo como la tabla periódica. Por un lado, los alfahidroxiácidos (AHA) como el ácido glicólico prometen una piel renovada y luminosa. Por otro, los betahidroxiácidos (BHA) como el ácido salicílico se postulan como la solución definitiva contra el acné y los poros dilatados. La recomendación habitual es simple: AHA para la superficie (manchas, textura) y BHA para la profundidad (grasa, imperfecciones). Esta simplificación, aunque útil, ignora la variable más importante: tu contexto personal.
El verdadero dominio de los ácidos no reside solo en saber qué son, sino en entender cómo interactúan con tu piel, tu entorno y tu estilo de vida. Factores como vivir en la costa mediterránea, la dureza del agua de tu ciudad o la frecuencia con la que vas al gimnasio son determinantes para una elección segura y eficaz. La clave no es elegir un ácido, sino construir un protocolo de uso inteligente que respete la salud de tu barrera cutánea por encima de todo.
Pero, ¿y si la verdadera pregunta no fuera «AHA o BHA», sino «cuándo, cómo y a qué concentración»? Este es el enfoque que marca la diferencia entre una piel irritada y una piel transformada. La sobreexfoliación es el error más común del principiante, un riesgo que se multiplica si no se consideran las particularidades del clima español o los ritmos biológicos de la piel. Este artículo no es solo una guía de ingredientes, es un manual de estrategia cosmética.
A lo largo de las siguientes secciones, desglosaremos los protocolos de seguridad, las claves para empezar sin riesgos, la gestión de la fotosensibilidad y cómo adaptar tu rutina a un contexto real. Te proporcionaremos las herramientas para realizar un diagnóstico contextual preciso y convertirte en el arquitecto de tu propia rutina de exfoliación, con resultados profesionales y, sobre todo, seguros.
Este artículo está diseñado para guiarte paso a paso en la elección y uso correcto de los ácidos exfoliantes. A continuación, encontrarás un resumen de los temas que abordaremos para que puedas navegar por la información de manera clara y estructurada.
Sumario: Guía definitiva para elegir entre ácido glicólico y salicílico
- Cómo detener el picor: qué hacer si un peeling casero empieza a arder demasiado
- El sol y los ácidos: por qué hacerte un peeling en julio es una mala idea
- Empezar con ácidos: por qué un 5% es mejor que un 20% para novatos
- Ácidos para la espalda: cómo eliminar el acné corporal («Backne») con sprays
- El día después: qué no debes ponerte en la cara tras una exfoliación química
- Cuántas veces a la semana: las señales de que te estás exfoliando demasiado
- Limpiadores con ácido salicílico: ¿uso diario o alterno para no pelar la piel?
- Ritmo circadiano de la piel: ¿por qué las cremas reparadoras funcionan mejor entre las 23h y las 4h?
Cómo detener el picor: qué hacer si un peeling casero empieza a arder demasiado
Una de las mayores barreras para empezar a usar ácidos es el miedo a la irritación. Es normal sentir un ligero hormigueo al aplicar un exfoliante químico, es señal de que está actuando. Sin embargo, si ese hormigueo se convierte en picor intenso, escozor o ardor, es una señal de alarma inequívoca: tu barrera cutánea está comprometida. En este momento, la única prioridad es neutralizar el ácido y calmar la piel de inmediato. Actuar con rapidez es crucial para evitar una quemadura química que puede dejar marcas o sensibilidad a largo plazo.
El error más común es «aguantar» pensando que «más dolor significa más efecto». Esto es completamente falso y peligroso. La eficacia de un ácido no se mide por el nivel de irritación que provoca. Un peeling bien formulado y adecuado para tu piel debe trabajar de forma progresiva y controlada. Si sientes que la situación se te va de las manos, no dudes. Interrumpe el proceso y activa un protocolo de seguridad de emergencia. Es fundamental tener a mano productos calmantes y reparadores para actuar en el momento preciso.
A continuación, te presentamos una lista de acciones concretas a seguir si un peeling casero empieza a ser demasiado agresivo. Memoriza estos pasos; son tu red de seguridad.
Plan de acción: Protocolo de emergencia para calmar la irritación por ácidos
- Enjuague inmediato: Lava la cara con abundante agua fría durante 2-3 minutos. Esto ayuda a neutralizar la acción del ácido y a bajar la inflamación inicial.
- Calma con bruma termal: Pulveriza generosamente una bruma de agua termal (marcas como La Roche-Posay, Avène o Uriage son excelentes) para reducir el enrojecimiento y la sensación de ardor.
- Reparación activa: Aplica un sérum formulado con activos reparadores como la centella asiática (cica) o el pantenol (vitamina B5) para empezar a reconstruir la barrera cutánea dañada.
- Sellado e hidratación: Utiliza una crema barrera rica en ceramidas, como los bálsamos Cicaplast o Cicalfate, para sellar la hidratación y proteger la piel de agresiones externas.
- Pausa de activos: Suspende el uso de cualquier otro ingrediente activo (retinol, vitamina C, otros ácidos) durante un mínimo de 72 horas para permitir que la piel se recupere por completo.
El sol y los ácidos: por qué hacerte un peeling en julio es una mala idea
Los hidroxiácidos actúan eliminando las capas superficiales de células muertas, dejando al descubierto una piel nueva, más lisa y radiante. Sin embargo, esta piel nueva es también mucho más vulnerable y sensible a la radiación ultravioleta. Este fenómeno se conoce como fotosensibilidad, y es el principal enemigo a la hora de usar ácidos, especialmente en un país con la intensidad solar de España. Aplicarse un peeling de AHA en pleno julio y luego ir a la playa no es una mala idea, es una receta para el desastre: hiperpigmentación postinflamatoria, quemaduras severas y daño celular a largo plazo.
La estrategia correcta implica una fotosensibilidad adaptativa. No se trata de demonizar los ácidos en verano, sino de adaptar su uso al contexto. Por ejemplo, durante los meses de verano en la costa mediterránea española, los dermatólogos recomiendan sustituir los AHA por PHA (polihidroxiácidos). Estos tienen una molécula más grande, penetran más lentamente y, lo más importante, son mucho menos fotosensibilizantes. En cambio, en zonas del norte de España con un índice UV generalmente más bajo, se podrían mantener concentraciones bajas de AHA, siempre y cuando se acompañen de una aplicación rigurosa de protector solar SPF 50+ cada dos horas.
La regla de oro es innegociable: si usas ácidos, el protector solar no es una opción, es una obligación. Debe ser de amplio espectro (UVA/UVB) y con un factor de protección alto (SPF 50 o 50+). Aplicarlo solo por la mañana no es suficiente; debe reaplicarse a lo largo del día, sobre todo si hay exposición solar directa.

Ignorar esta simbiosis entre ácidos y protección solar es el camino más rápido para revertir todos los beneficios del tratamiento y causar un daño mayor al que se pretendía corregir. La piel exfoliada es una piel delicada que depende de tu protección para regenerarse correctamente. La imagen de una piel radiante y saludable tras un peeling solo es posible si se protege del sol de manera obsesiva.
Empezar con ácidos: por qué un 5% es mejor que un 20% para novatos
La tentación de empezar con la concentración más alta disponible es grande, bajo la creencia de que «más es más». En el mundo de los ácidos, esta lógica es contraproducente y peligrosa. Para un principiante, un producto con un 20% de ácido glicólico es una garantía casi segura de irritación, enrojecimiento y daño a la barrera cutánea. El objetivo al iniciarse no es un peeling agresivo, sino acostumbrar a la piel de forma progresiva. Por eso, una concentración de ácido láctico al 5% o de ácido glicólico al 7% es un punto de partida mucho más inteligente y seguro.
La efectividad de un ácido no solo depende de su concentración, sino también de su pH. Como bien señala la Academia Española de Dermatología y Venereología, un producto con un pH más bajo es más activo y, por tanto, potencialmente más irritante, incluso a menor concentración. Esto refuerza la idea de que empezar «bajo y lento» es la única estrategia válida. Comienza aplicando el producto dos veces por semana, por la noche, y observa la reacción de tu piel durante las siguientes 48 horas. Si no hay signos de irritación, puedes aumentar gradualmente la frecuencia.
El ácido glicólico al 8% con un pH bajo puede ser más efectivo y potencialmente más irritante que uno al 12% con un pH más alto.
– Academia Española de Dermatología y Venereología, Consenso español para el tratamiento del acné
Para facilitar este proceso de iniciación, es útil visualizar una escalera de progresión. No se puede saltar del primer escalón al último sin caerse. La siguiente tabla, basada en recomendaciones dermatológicas, ofrece una guía clara para escalar en el uso de ácidos de forma segura.
Esta progresión estructurada permite a la piel adaptarse y fortalecerse, minimizando los riesgos. El siguiente cuadro comparativo, basado en datos de mercado y recomendaciones de expertos como los de guías especializadas de venta al público, muestra un camino lógico a seguir.
| Nivel | Tipo de Ácido | Concentración | Frecuencia | Productos Ejemplo |
|---|---|---|---|---|
| Principiante | Ácido Láctico | 5-10% | 2 veces/semana | The Ordinary, CeraVe |
| Intermedio | Ácido Glicólico | 7-10% | 3 veces/semana | Neostrata, SVR |
| Avanzado | Ácido Glicólico | 15-20% | 4-5 veces/semana | Paula’s Choice, COSRX |
| Experto | Combinación AHA/BHA | 20-30% | Uso profesional | Tratamiento en clínica |
Ácidos para la espalda: cómo eliminar el acné corporal («Backne») con sprays
El acné no es un problema exclusivo del rostro. El acné corporal, comúnmente conocido como «backne» (de «back acne»), afecta a una gran parte de la población, siendo una de las principales preocupaciones dermatológicas. De hecho, los datos son claros: según cifras de la Academia Española de Dermatología, más de 8 millones de españoles padecen acné, y esto representa el 25% de todas las consultas dermatológicas, incluyendo las de acné corporal. La piel de la espalda es más gruesa y resistente que la del rostro, lo que la hace un terreno ideal para la proliferación de imperfecciones, pero también más tolerante a tratamientos potentes.
Aquí es donde el ácido salicílico (BHA) se convierte en el ingrediente estrella. Su naturaleza liposoluble le permite penetrar en el interior de los poros obstruidos por el sebo y la suciedad, disolviendo el tapón desde dentro. Para el acné corporal, los formatos en spray son especialmente prácticos, ya que permiten una aplicación fácil y uniforme en zonas de difícil acceso como la espalda y los hombros. Productos como Acniben Body de ISDIN son un claro ejemplo de esta solución eficaz y cómoda.
El momento clave para tratar el «backne» es inmediatamente después de hacer ejercicio. El sudor, la fricción de la ropa deportiva y el calor crean el ambiente perfecto para la proliferación bacteriana. Por ello, es fundamental seguir una rutina específica post-entrenamiento para mantener la piel de la espalda limpia y libre de imperfecciones. La constancia es la clave del éxito en el tratamiento del acné corporal.
Tu hoja de ruta práctica: Rutina Post-Gimnasio anti-backne con BHA
- Ducha inmediata: Dúchate justo después de entrenar con agua tibia, nunca caliente, para eliminar el sudor sin irritar la piel.
- Limpieza activa: Utiliza un gel limpiador que contenga ácido salicílico al 2% en la espalda, el pecho y los hombros, masajeando suavemente.
- Aplicación del tratamiento: Sobre la piel seca, aplica un spray de BHA en las zonas afectadas. Los movimientos circulares ayudan a una mejor distribución del producto.
- Tiempo de absorción: Espera 2-3 minutos antes de vestirte para asegurar que el producto se absorba completamente y no se transfiera a la ropa.
- Elección de la ropa: Vístete con ropa limpia y, preferiblemente, de algodón u otros tejidos transpirables que eviten la acumulación de humedad.
El día después: qué no debes ponerte en la cara tras una exfoliación química
Has sobrevivido a tu primera exfoliación con ácidos. La piel se siente más suave, quizás un poco sensible, pero el primer paso está dado. Ahora empieza una fase igual de importante: la recuperación. Lo que apliques en tu piel durante las 24 a 48 horas posteriores a un peeling es tan crucial como el propio peeling. La piel está en un estado vulnerable, con la barrera cutánea temporalmente debilitada. Introducir activos potentes en este momento puede desencadenar una cascada de inflamación, arruinando los resultados y causando un daño significativo.
La regla número uno es simple: menos es más. La rutina del día después debe centrarse exclusivamente en la hidratación, la calma y la reparación. Ingredientes como las ceramidas, el ácido hialurónico, el pantenol, la niacinamida y la centella asiática son tus mejores aliados. Debes evitar a toda costa cualquier ingrediente que pueda ser potencialmente irritante. Esto incluye otros ácidos, exfoliantes físicos, retinol en altas concentraciones y vitamina C en su forma pura (ácido L-ascórbico).
Combinar un peeling de AHA con un sérum de retinol a la noche siguiente es una de las peores decisiones que puedes tomar. Ambos son activos muy potentes que trabajan renovando la piel, y usarlos de forma consecutiva es una sobrecarga que la barrera cutánea no puede soportar. El resultado es una piel enrojecida, descamada y extremadamente sensible. Lo mismo ocurre con el maquillaje; es preferible evitarlo o, si es imprescindible, optar por fórmulas minerales que no obstruyan los poros y permitan que la piel respire.

Una rutina post-peeling inteligente se basa en la simplicidad y la nutrición. Piensa en ella como una dieta blanda para tu piel después de un procedimiento intenso. Un limpiador suave, un sérum hidratante, una crema reparadora y, por supuesto, una gran cantidad de protector solar durante el día. Darle a tu piel este respiro es fundamental para que los resultados de la exfoliación se manifiesten de forma positiva y duradera.
Cuántas veces a la semana: las señales de que te estás exfoliando demasiado
En la búsqueda de una piel perfecta, es fácil caer en el exceso. Si exfoliar dos veces por semana es bueno, hacerlo todos los días debe ser mejor, ¿verdad? Error. La sobreexfoliación es uno de los problemas más comunes en la consulta dermatológica y la causa principal de barreras cutáneas dañadas. Las señales son claras: enrojecimiento persistente, sensación de tirantez, piel que luce «demasiado» brillante (casi plástica), deshidratación e incluso un aumento de los brotes de acné. Si tu piel presenta estos síntomas, es hora de pisar el freno.
Para evitar este problema, ha ganado una enorme popularidad en España el método «Skin Cycling», popularizado por la dermatóloga Dra. Whitney Bowe. Se trata de un ciclo de 4 noches que alterna el uso de activos para maximizar su eficacia minimizando la irritación. Este protocolo es una hoja de ruta excelente para cualquiera que use ácidos y/o retinoides. El esquema básico es: Noche 1: Exfoliación (con tu AHA o BHA); Noche 2: Retinoides; Noches 3 y 4: Recuperación (enfocada en hidratar y reparar con ingredientes como ceramidas y ácido hialurónico).
Este enfoque cíclico le da a la piel el tiempo necesario para recuperarse entre la aplicación de activos potentes, previniendo eficazmente la sobreexfoliación. Estudios observacionales han demostrado que seguir un ciclo de este tipo puede reducir drásticamente los casos de irritación en comparación con el uso diario de exfoliantes. Escuchar a tu piel es la clave. No todas las pieles necesitan exfoliarse con la misma frecuencia; algunas se benefician de una exfoliación 3 veces por semana, mientras que para otras, una vez es más que suficiente.
El objetivo final de la exfoliación química no es pelar la piel, sino estimular una renovación celular saludable y controlada. Un buen producto, usado con la frecuencia correcta, puede transformar la piel sin necesidad de agresión. Como señalan los expertos, una exfoliación química bien hecha es a menudo mucho menos irritante que frotar la piel manualmente con un exfoliante físico.
Limpiadores con ácido salicílico: ¿uso diario o alterno para no pelar la piel?
Los limpiadores con ácido salicílico son una excelente puerta de entrada al mundo de los BHA. Al ser un producto que se aclara, el tiempo de contacto con la piel es menor, lo que reduce el riesgo de irritación en comparación con un sérum o tónico. Sin embargo, esto no significa que se puedan usar sin precaución. La pregunta clave es: ¿con qué frecuencia? La respuesta, una vez más, depende del diagnóstico contextual.
Factores como tu tipo de piel y la dureza del agua de tu zona son determinantes. Una piel grasa y resistente que vive en una zona con agua blanda (como Madrid) probablemente tolerará el uso diario de un limpiador con BHA al 2%. Sin embargo, esa misma piel, si vive en una zona de la costa mediterránea con agua muy dura (rica en cal y minerales), puede experimentar sequedad e irritación. La cal del agua puede reaccionar con los limpiadores y dejar un residuo que altera la barrera cutánea, por lo que en este contexto sería más prudente un uso en días alternos. Además, el BHA se ha vuelto una alternativa crucial en España, ya que según estudios, nuestro país presenta una alta prevalencia de bacterias del acné resistentes a los antibióticos tradicionales.
Para las pieles mixtas o sensibles, el uso diario está casi siempre desaconsejado. Empezar con una frecuencia de 2 a 3 veces por semana es lo más sensato, permitiendo que la piel se adapte. Es fundamental observar cómo responde la piel. ¿Aparece tirantez después de la limpieza? ¿Hay zonas que empiezan a descamarse? Estas son señales para reducir la frecuencia de uso.
La siguiente tabla, elaborada a partir de recomendaciones de portales especializados como Pure & Care, ofrece una guía de frecuencia ajustada a diferentes contextos, demostrando que no existe una única respuesta correcta.
| Tipo de Piel | Dureza del Agua | Frecuencia Recomendada | Concentración BHA |
|---|---|---|---|
| Grasa/Resistente | Blanda | Uso diario | 2% |
| Grasa/Resistente | Dura (Costa mediterránea) | Día alterno | 1-2% |
| Mixta | Cualquiera | 2-3 veces/semana | 0.5-1% |
| Sensible | Cualquiera | 1-2 veces/semana | 0.5% máximo |
Puntos clave a recordar
- El diagnóstico es contextual: La elección entre AHA y BHA depende de tu tipo de piel, clima, estilo de vida y hasta la dureza del agua.
- La seguridad es la prioridad: Empieza siempre con concentraciones bajas, aumenta la frecuencia de forma progresiva y usa protector solar SPF 50+ sin excepción.
- La noche es para reparar: Aprovecha el ciclo de regeneración nocturno para aplicar activos y, en noches alternas, para recuperar la barrera cutánea con ingredientes calmantes.
Ritmo circadiano de la piel: ¿por qué las cremas reparadoras funcionan mejor entre las 23h y las 4h?
Nuestra piel, como el resto de nuestro cuerpo, sigue un ritmo circadiano, un reloj biológico de 24 horas que regula sus funciones. Durante el día, la piel está en «modo defensa», protegiéndose de los agresores externos como la radiación UV y la contaminación. Por la noche, cambia a «modo reparación». Es durante el sueño profundo, especialmente en la franja que va desde las 23:00 hasta las 4:00 de la madrugada, cuando los mecanismos de regeneración celular, producción de colágeno y reparación del ADN alcanzan su máxima actividad.
Comprender y sincronizarse con este ritmo es una estrategia de nivel experto para maximizar los resultados de tu rutina de cuidado facial. Aplicar los productos correctos en el momento óptimo potencia su eficacia de manera exponencial. Esto es especialmente relevante en el estilo de vida español, donde los horarios de cena y sueño suelen ser más tardíos. Adaptar la rutina a este horario es clave. Por ejemplo, aplicar los activos (ácidos, retinoides) y los reparadores justo antes de la medianoche asegura que estén disponibles para la piel cuando más los necesita.
Un protocolo «Doble R Nocturna» (Renovación + Reparación) puede ser extremadamente efectivo. Consiste en aplicar el activo renovador (tu AHA/BHA o retinoide, según el día del ciclo) alrededor de las 23:00. Después, es crucial esperar unos 15-30 minutos para que el pH de la piel se estabilice antes de aplicar los productos reparadores. Sellar la rutina con una crema rica en ceramidas, péptidos o niacinamida antes de acostarse proporciona a la piel el «material de construcción» que necesita para su proceso de reconstrucción nocturna. De esta forma, no solo estás tratando un problema, sino que estás trabajando en sinergia con la biología de tu propia piel.
Estudios observacionales en clínicas españolas han mostrado que los pacientes que sincronizan su rutina con este pico de regeneración nocturno, ajustándolo al horario local, muestran una absorción y una eficacia de los activos significativamente mayor. Es la prueba de que el «cuándo» es tan importante como el «qué».
Ahora que posees el conocimiento técnico sobre los tipos de ácidos, los protocolos de seguridad y la importancia del contexto, el siguiente paso es aplicar esta inteligencia a tu propia piel. Analiza tu situación, define tus objetivos y empieza a construir tu rutina de forma segura, metódica y progresiva.
Preguntas frecuentes sobre AHA (Glicólico) vs BHA (Salicílico): qué ácido elegir según tus problemas de piel
¿Por qué no puedo usar retinol después de una exfoliación con ácidos?
Combinar retinol con ácidos recién aplicados puede causar irritación extrema, enrojecimiento y dañar la barrera cutánea. Ambos son activos muy potentes que inducen la renovación celular. Usarlos juntos sobrecarga la piel y compromete su capacidad de recuperación. Es crucial evitar activos potentes durante las 24-48 horas posteriores a una exfoliación para permitir que la piel se recupere.
¿Puedo usar vitamina C al día siguiente de un peeling?
Es mejor ser precavido. La vitamina C pura (ácido L-ascórbico) es también un ácido y puede ser irritante sobre una piel recién exfoliada. Se recomienda esperar al menos 48 horas. Si tu piel es muy resistente, podrías tolerar un derivado más suave y menos ácido de la vitamina C, como el ascorbil glucósido, pero la regla general es priorizar la calma y la reparación.
¿Qué maquillaje es seguro después de exfoliar con ácidos?
Lo ideal es no usar maquillaje durante las 24 horas posteriores. Si es imprescindible, opta por maquillaje mineral en formato polvo. Estas fórmulas suelen ser no comedogénicas, no contienen talco, aceites ni fragancias que puedan irritar la piel sensible, y permiten que respire mientras se recupera. Evita a toda costa las bases de maquillaje líquidas y de alta cobertura.